NOTA DE L" AUTOR:

L’ AUTOR D’ AQUEST BLOG NO ES FA RESPONSABLE DELS DANYS A LES DIFERENTS SENSIBILITATS QUE PUGUI OCASIONAR LA SEVA LECTURA I AL MATEIX TEMPS RECONEIX LA SEVA CONDICIÓ DE MARGINAT SOCIAL I ES DECLARA LLIURE DE L’ OBEDIENCIA ESCLAVA A LES NORMES DE BON GUST. SI, PER EXCES O PER DEFECTE, NO HE ESTAT SUFICIENTMENT SENSIBLE EN QUALSEVOL SENTIT SEXISTA, RACISTA, CULTURALISTA, NACIONALISTA, REGIONALISTA, ETNOCENTRISTA, FAL.LOCENTRISTA, ETC. O AMB PERSONA FEMENINA, POBLE OPRIMIT, MEDI AMBIENT, CULTURES MINORITARIES, QUALSEVOL ALTRA MENA DE PREJUDICI ENCARA PER BATEJAR, DEMANO DISCULPES. A LA RECERCA DEL DESEMVOLUPAMENT D’ UNA SOCIETAT LLIURE DE PREJUDICIS I PURGADA DE LES INFLUÈNCIES DEL SEU DEFECTUÓS PASSAT CULTURAL HE COMES BEN SEGUR MÉS D’ UN ERROR ".

( Texte inspirat en el llibre: “Contes per a nens i nenes politicament correctes”, de James Finn Garner, traducció de Quim Monzó i Maria Roura, Editorial Quaderns Crema )

The Psycho Hamster .


divendres, 30 de gener de 2009

LA INCREÍBLE HISTORIA DE LAS PAJILLERAS

Como cambiaría el panorama si la iglesia diera todo tipo de ser-vicios sociales y se modernizara .....
Una aportació via mail de mi amigo E.M.

"Ya lo veis: la peña siempre se trae algo entre manos, aunque no pertenezcan a una orden caritativa.
Conviene agregar que la iglesia consideró estas prácticas como ser-vicios.
Salut.


DAR UNA MANO
LA INCREÍBLE HISTORIA DE LAS PAJILLERAS


Un día como ayer, pero de 1847, se autorizaba la creación (merced a una especialísima dispensa del Obispo de Andalucía) del Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, de Málaga.

Las pajilleras de caridad (como se las empezó a denominar en toda la península) eran mujeres que, sin importar su aspecto físico o edad, prestaban consuelo con maniobras de masturbación a los numerosos soldados heridos en las batallas de la reciente guerra de sucesión española. ( hay quién afirma que quizás se trataba de las guerras carlistas ....)

La primigenia autora de tan peculiar idea, había sido la Hermana Sor Ethel Sifuentes, una religiosa de cuarenta y cinco años que cumplía funciones de enfermera en el ya mencionado Hospicio de San Juan de Dios.

Sor Ethel había notado el mal talante, la ansiedad y la atmósfera saturada de testosterona en el pabellón de heridos del hospital.

Decidió entonces poner manos a la obra y comenzó junto a algunas hermanas a "pajillear" a los robustos y viriles soldados sin hacer distingos de grado.

Desde entonces, tanto a soldados como a oficiales, les tocaba su "pajilla" diaria. Los resultados fueron inmediatos.

El clima emocional cambió radicalmente en el pabellón y los temperamentales hombres de armas volvieron a departir cortésmente entre sí, aún cuando en muchos casos, hubiesen militado en bandos opuestos.

Al núcleo fundacional de hermanitas pajilleras, se sumaron voluntarias seculares, atraídas por el deseo de prestar tan abnegado servicio.

A estas voluntarias, se les impuso (a fin de resguardar el pudor y las buenas costumbres) el uso estricto de un uniforme: una holgada hopalanda que ocultaba las formas femeniles y un velo de lino que embozaba el rostro.

El éxito rotundo, se tradujo en la proliferación de diversos cuerpos de pajilleras por todo el territorio nacional, agrupadas bajo distintas asociaciones y modalidades.

Surgieron de esta suerte,

El Cuerpo de Palilleras de La Reina,
Las Pajilleras del Socorro de Huelva,
Las Esclavas de la Pajilla del Corazón de María y ya entrado el siglo XX,
las Pajilleras de la Pasionaria que tanto auxilio habrían de brindarles a las tropas de la República.

En América latina, rara vez ajena a las modas metropolitanas, las pajilleras tuvieron también sus momentos de gloria.

Durante la guerra civil mexicana, grandísimos auxilios brindaron a las tropas de todos los bandos, las Hermanas de la Consolación, organización laica (aunque cercana a la Iglesia) que ofrecieron la fatiga de sus muñecas para calmar los viriles ímpetus.

Estas hermanitas recibieron pronto distintos y soeces apelativos, fruto del inagotable ingenio popular, tales como las mami-chingonas o las ordeñamecos.

De México la costumbre pasó a las Antillas, en donde tuvieron particular éxito las sobagüevo dominicanas, todas ellas matronas sexagenarias que habían elegido ocupar sus tardes en esta peculiar forma deservicio social.

El último lugar en América donde hicieron fortuna estas abnegadas damas, fue el Brasil. Allí la columna Prestes fue acompañada en su marcha por una trouppe reducida pero eficiente de damitas paulistas –llamadas beixapau- aunque solamente se valían de ágiles movimientos de sus manos, conjuraban la melancolía de los soldados.

La costumbre desapareció tras la segunda guerra y hasta la fecha se desconoce la existencia de otras congregaciones.

Diversas fuentes orales a orillas del Paraná comentan que en el villorrio conocido en el siglo XIX como Pago de los Arroyos hubo un pequeño agrupamiento dedicado durante algunas décadas a esa actividad.

Eran conocidas como las Hijas de Nuestra Señora del Vergo Encarnado", en referencia y dudoso homenaje póstumo a su anciana fundadora, fallecida con las manos en la masa, junto a un soldado, en su día de descanso.

Salut,

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